El atributo de la complejidad en la Innovación Educativa
Entre los atributos que caracterizan a las innovaciones educativas (claridad, complejidad, divisibilidad, compatibilidad y beneficio potencial), considero que la complejidad es el de mayor incidencia práctica, porque condiciona directamente la viabilidad de todos los demás.
La complejidad se refiere al grado de dificultad que representa para los docentes comprender y poner en práctica una innovación. Cuanto más compleja es una propuesta —es decir, cuantos más conocimientos, habilidades o cambios de rutina exige—, mayor resistencia genera y más lento y costoso resulta su proceso de adopción.
Comparativa con otros atributos:
- La claridad se relaciona con la complejidad porque una innovación poco clara suele percibirse como más compleja de lo que realmente es.
- La divisibilidad (poder implementarla por partes, a modo de ensayo) es justamente la estrategia más eficaz para reducir el impacto de una alta complejidad.
- La compatibilidad con las prácticas ya instaladas también amortigua la complejidad: una innovación compatible con la cultura y los recursos del centro se percibe como menos compleja que una que exige romper con todo lo anterior.
- El beneficio potencial puede compensar una alta complejidad: los docentes están dispuestos a asumir mayor dificultad inicial si perciben que la mejora que obtendrán lo justifica.
En síntesis, la complejidad actúa como el atributo "bisagra": determina el ritmo de adopción y el tipo de estrategia de innovación más adecuada (marginal, adicional o fundamental, según la clasificación de McMullen).